martes, 19 de marzo de 2013

Personal Jesus

Anoche en Tampa asistí a un concierto conmovedor. 
Allí, en un teatro repleto de gringos de 60 (algunos ex hippies con look "generación Woodstock"), copa de vino en mano y acompañado por mi querida hermana, vi como Leonard Cohen ratificaba su condición de Sumo Sacerdote de la música. 
Fueron tres horas en las que el pequeño y enorme canadiense repasó todos sus grandes temas, además de tocar canciones de su último disco. Un show hermoso en todo sentido: su candidez, su voz -un arrullo grave que no decae nunca-, su intensidad (más de tres horas), su estampa de gentilhombre y, en especial, la excepcional banda que lo acompaña, compuesta, entre otros, por un guitarrista español colosal (un Paco de Lucía morocho y panzón), un violinista tremendo nacido en Moldavia y un batero mexicano también genial, quienes conforman un grupo que consigue que algunas versiones de sus temas más viejos suenan mejor que las originales. 
El, por momentos, es un patriarca zen que flota en el escenario hasta volverse evanescente. Por otros, se arrodilla y se queda casi a ras del suelo, haciéndose un ovillo, acaso mostrándonos, con ese gesto de contención, todos los sentimientos que atraviesan, y atravesaron, su cuerpo al ofrecernos su arte. 
Gracias Mr. Cohen, nunca lo olvidaremos. Si es verdad que todo el mundo sabe que la pelea está arreglada, que los dados están cargados y que el barco se hunde, es un alivio, al menos, que sea usted el que nos lo susurre.

http://www.youtube.com/watch?v=PgcPpbVS-ck

1 comentario:

  1. http://www.youtube.com/watch?v=JUKu2-QEspQ

    el misterio del Paco de Lucia panzon develado
    (envidia poco sana por haberlo visto en vivo al juglar)

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