Nacido en Texas, Lance Armstrong era un héroe nacional. Superó un cáncer de testículo con metástasis en el cerebro, ganó 7 Tour de France (el mundial de los ciclistas) y, entre otras cosas, se casó con la cantante Sheryl Crow, conformando una par
eja digna de sueño americano. Todos los querían. Gracias a sus hazañas, Armstrong se hizo millonario y comenzó a ser considerado el mejor ciclista de la historia.
Bueno, engañó a todos. Es un embustero que tomó falopa para mejorar el rendimiento. Le acaban de quitar todos sus premios. Sin que se le cayera un anillo, un tribunal de su país sentó en el banquillo a este héroe de vida ejemplar. Fue juzgado y condenado, en un fallo que pone de manifiesto la hipocresía de ciertos deportes de alto rendimiento y que, seguramente, antes de ser dictaminado debió sortear un enorme número de obstáculos y un gigantesco poder de lobby, teniendo en cuenta que detrás de Armstrong estaban algunos gigantes económicos mundiales como Nike y la industria farmaceútica.
A veces, cuando a un deportista local le detectan una droga social, solemos tener una mirada impiadosa, inmisericorde sobre él, cuando en realidad estamos frente a alguien con problemas no resueltos. En el caso de Armstrong es todo lo contrario: es un tremendo chanta que, amparado en el establishment, quiso engañar a todos. El rey quedó desnudo.
Bueno, engañó a todos. Es un embustero que tomó falopa para mejorar el rendimiento. Le acaban de quitar todos sus premios. Sin que se le cayera un anillo, un tribunal de su país sentó en el banquillo a este héroe de vida ejemplar. Fue juzgado y condenado, en un fallo que pone de manifiesto la hipocresía de ciertos deportes de alto rendimiento y que, seguramente, antes de ser dictaminado debió sortear un enorme número de obstáculos y un gigantesco poder de lobby, teniendo en cuenta que detrás de Armstrong estaban algunos gigantes económicos mundiales como Nike y la industria farmaceútica.
A veces, cuando a un deportista local le detectan una droga social, solemos tener una mirada impiadosa, inmisericorde sobre él, cuando en realidad estamos frente a alguien con problemas no resueltos. En el caso de Armstrong es todo lo contrario: es un tremendo chanta que, amparado en el establishment, quiso engañar a todos. El rey quedó desnudo.
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